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Crypto después de la muerte

¿Qué pasa con tus crypto cuando mueres?

Hace dos años una noticia estremeció a todo aquel que posee crypto. Gerald Cotten, el fundador y director de QuadrigaCX, la mayor plataforma de cambio de criptomonedas en Canadá, murió de manera inesperada en Jaipur, India, mientras se encontraba en el país para construir un orfanato y realizar acciones de carácter social. 

Mucho se especuló sobre el caso. Algunos dijeron que fue una jugada maestra en la que el joven criptoemprendedor de 30 años fingió su propia muerte y estafó a sus inversionistas. QuadrigaCX había tenido problemas de liquidez en los últimos cinco años y el banco CIBC le había congelado $20 millones poco antes de su muerte. 

Para ofrecer más sospechas, Cotten dejó un testamento en el que entregaba casi $80 mil para el cuidado de sus perros, un Lexus, un yate y un avión a sus familiares. Sin embargo, $190 millones en crypto se han quedado encriptados y nadie puede hacer uso de ellos, ya que Cotten era el único que tenía la contraseña. 

¿Qué pasa con las crypto cuando mueres?

El dilema de la no regulación

He aquí una cuestión. Al no estar respaldadas y menos contar con seguros, las crypto no tienen una autoridad regulatoria que responda ante estos casos. Cada billetera digital pertenece a su dueño y si esta se pierde no hay mucho que se pueda hacer. 

Se dice que un 20% de todos los Bitcoins están irremediablemente perdidos, ya que sus billeteras digitales no han sido utilizadas en los últimos cinco años. Esto quiere decir 3.7 millones de Bitcoin ($140 mil millones en capital). En la mayoría de estos casos lo que ha sucedido es que el dueño de las criptomonedas no dejó instrucciones para que un heredero pueda acceder a ellas. 

A pesar de casos como el de Gerald Cotten, los criptotestamentos siguen siendo inusuales y, según algunas encuestas, los dueños de monedas digitales no están demasiado interesados en el asunto. Esto respondería a una mentalidad cortoplacista en el perfil general del dueño de criptomonedas.

Los especialistas en la materia sugieren cumplir con algunos pasos para evitar perder miles o millones de dólares en estos activos. Para empezar, poner por escrito un registro detallado de las cryptos que se poseen, dónde están ubicadas y cómo acceder a ellas. Resguardar esta información en uno o más lugares. A continuación, asignar a un ejecutor digital que se haga cargo de acceder a ellas llegado el caso. Finalmente, hacer un testamento.   

Se dice que un 20% de todos los Bitcoins están irremediablemente perdidos, ya que sus billeteras digitales no han sido utilizadas en los últimos cinco años.

Crypto herencias

Con el nacimiento de estos problemas, se ha generado un pequeño ecosistema de plataformas que lidian con los asuntos que podemos llamar “crypto herencias”. Algunas como Trust Verse utilizan AI para almacenar contraseñas y billeteras digitales. Otras como Safe Haven permiten guardar las contraseñas con blockchain y establecer un parámetro de distribución llegado el caso. Clocr, por su lado, divide múltiples contraseñas entre diferentes personas de confianza para que solo se pueda acceder de manera conjunta. 

Pero los impuestos derivados de estas herencias son otra historia. Cada crypto puede ser tratada como una propiedad y si se pasa del límite legal (de acuerdo a cada Estado), habrá que tributar de alguna manera. 

Las experiencias que vemos en la prensa nos hacen pensar que la mentalidad YOLO está tan inmersa en la cultura que son más los casos en que las criptomonedas se pierden que en que son heredadas de algún modo. Quizás algún día no muy lejano exista el crypto más allá.  Y esperamos que esto si suceda!

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